En el Convenio sobre la Diversidad Biológica, publicado por Naciones Unidas en 1992, se habla del concepto de «diversidad biológica», que se define como:
La variabilidad de organismos vivos de cualquier fuente, incluidos, entre otros, los ecosistemas terrestres y marinos y otros ecosistemas acuáticos y los complejos ecológicos de los que forman parte.
A la definición se añade que la «diversidad biológica»:
Comprende la diversidad dentro de cada especie, entre las especies y de los ecosistemas.
Agenda 2030
En septiembre de 2015, Naciones Unidas adoptó la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que establece 17 objetivos para erradicar la pobreza, proteger el planeta y avanzar en la protección de los derechos humanos de todas las personas en todo el mundo.
La diversidad biológica y los ecosistemas figuran de forma destacada en muchos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y las metas asociadas. La diversidad biológica es un componente fundamental de muchas actividades económicas, especialmente las relacionadas con la ganadería y la agricultura, la silvicultura y la pesca. Cerca de la mitad de la población mundial depende directamente de los recursos naturales para sus medios de vida y muchas de las personas más vulnerables dependen directamente de la diversidad biológica para satisfacer las necesidades diarias de subsistencia (Convenio sobre la Diversidad Biológica, 2015).
En concreto, el ODS 15 se propone gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y detener la pérdida de biodiversidad. Entre sus metas, incluye:
15.5 Adoptar medidas urgentes y significativas para reducir la degradación de los hábitats naturales, detener la pérdida de la diversidad biológica y, para 2020, proteger a las especies amenazadas y evitar su extinción.